Brutal bombardeo contra un campamento de refugiados en Libia dejó más de 40 muertos, y una ola de indignación internacional que ahora reclama explicaciones y considera el hecho como un «crimen de guerra».

La Alta Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, reclamó «una investigación inmediata» del bombardeo «escandaloso» al centro de detención de migrantes, ocurrido en la noche del martes en Trípoli y exigió que sus responsables rindan cuentas.

El ataque aéreo alcanzó directamente el centro de detención de migrantes en Tajura, un suburbio de la capital libia, matando a 44 personas y dejando a otras 130 heridas, según la ONU.

Libia está partida en dos. En Trípoli gobierna Unidad Nacional, una coalición apoyada internacionalmente, pero su poder es disputado por las fuerzas del mariscal rebelde Jalifa Haftar, que controla gran parte del este y el sur del país.

Según la ONG Médicos Sin Fronteras, en la celda destruida había 126 migrantes. El coordinador médico del grupo en Libia, Prince Alfani, dijo que sus equipos visitaron las instalaciones apenas unas horas antes del ataque. Los sobrevivientes temían por sus vidas, agregó pidiendo el desalojo inmediato de este tipo de centros.

El bombardeo sobrevino después de que la semana pasada las tropas de Hafter sufrieran una derrota militar importante al perder el control de la ciudad de Garián, 100 kilómetros al sur de Trípoli.