La popularidad de esta disciplina milenaria sigue aumentando y transformándose como un camino viable para mejorar la calidad de vida de las personas.

Entre las medidas que han adoptado los países para contener el avance del coronavirus en el mundo está el distanciamiento social y confinamiento. Según expertos esta interrupción de nuestras actividades colectivas y personales podrían ocasionar efectos negativos en la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó que el comportamiento sedentario y los bajos niveles de actividad física pueden tener efectos negativos en la calidad de vida, haciendo énfasis en los beneficios del Yoga para fortalecer el sistema inmunológico. Incluso recomendando técnicas de relajación para ayudar a mantener la calma y proteger su salud durante las cuarentenas.

Lamentablemente muchos espacios en donde las personas practicaban deporte y vida sana como los centros de Yoga y gimnasios se vieron forzados a cerrar sus puertas para respetar las medidas sanitarias. También se ha generado una adaptación al mundo virtual para realizar sus prácticas online y así continuar acompañando a la comunidad.

El Centro de Yoga Matsyendra de Antofagasta se adaptó a esta contingencia y actualmente realizan prácticas virtuales y clases formativas a estudiantes para ser instructores de Yoga certificados.

La instructora y profesora de yoga del Centro Matsyendra, Cristina Albanez, explica que paulatinamente fue adaptándose a una versión virtual de la práctica. 

“Acepté que desde algún lugar podríamos conectar, fuimos entregándonos seguridad por medio de la cámara, risas, comprensión, amor y el viaje se ha hecho hermoso.  El yoga me permitió descubrir herramientas nuevas para esta contingencia del mundo”, expresó Cristina.

Yoga: un «antídoto» contra la pandemia